Los humedales de la costa atlántica marroquí

La costa atlántica del norte de Marruecos, la parte africana del estrecho de Gibraltar, posee un complejo de estuarios y lagunas incluidos en la lista de Humedales de Importancia Internacional (RAMSAR), debido a su rica avifauna.

La laguna Merja Zerga, reconocida internacionalmente como la última zona de invernada para el probablemente extinto, zarapito fino, es una importante zona de descanso e invernada para una asombrosa cantidad de aves limícolas. Por otra parte, aquí aún es posible observar los últimos individuos de una población relicta de lechuza mora, cuando al anochecer abandonan de sus refugios para cazar en los márgenes de la laguna. Una travesía en barca, junto a los pescadores locales, es la forma más adecuada y emocionante para explorar los rincones más inaccesibles del humedal.

Más al sur, a las puertas de Kenitra, el embalse Sidi Bourghaba ofrece oportunidades excepcionales para observar a corta distancia una serie de aves acuáticas generalmente esquivas como la focha cornuda, cerceta pardilla, malvasía cabeciblanca, porrón pardo y el pato colorado. Además, este es un lugar perfecto para observar la subespecie africana de la urraca, que carece de las iridiscencias de su homólogo europeo, pero muestra un vistoso parche azul celeste detrás del ojo. El herrerillo africano y el pinzón vulgar africano abundan en las riberas boscosas del embalse. La gran concentración de libélulas atrae con frecuencia al alcotán, especialmente al atardecer, cuando la lechuza mora también puede ser observada mientras caza sobre el carrizal.

El estuario del Loukos, a las afueras de Larache, es un lugar tranquilo y lleno de aves interesantes. Esta es la zona de reproducción más septentrional del avión de pantano. Curiosamente, este es el hogar de una población no migratoria de carriceros cuyo rango taxonómico está todavía por determinar. El carricerín real, la buscarla unicolor y el bulbul naranjero también se pueden encontrar aquí. Las ardeidas, incluyendo a la garcilla cangrejera, garza imperial, garza real y el martinete común, son numerosas, habiéndose registrado incluso híbridos entre garceta dimorfa y garceta común.

Por otra parte, la península de Tanger constituye el límite septentrional en la distribución del ratonero moro, que se reproduce tanto en las zonas forestales como el los cantiles. Además, en esta región se encuentra el denominado “Gibraltar Buzzard” considerado un taxón resultante de la hibridación del ratonero moro norteafricano con el ratonero común europeo.

Aquí están también algunos de los pueblos más tranquilos y con mayor encanto del norte de Marruecos, como Asilah y Chaouen. Tánger, al que se llega fácilmente en ferry desde Tarifa, es una ciudad más bulliciosa, con un zoco tradicional vibrante que ha sido recientemente colonizado por el escribano sahariano.